
El seleccionado argentino dio el gran golpe al vencer por primera vez a Sudáfrica: el 37-25 en Durban fue el cierre perfecto del certamen, con una actuación que honra el pasado e ilusiona a futuro.
Unos pocos minutos acaban de pasar del impacto más fuerte en la historia del rugby argentino. Acaba de suceder uno de los momentos que quedará marcado a fuego. Los Pumas tocaron el cielo con las manos, tal como lo hicieron hace ocho años, cuando cosecharon esa la medalla de bronce en el Mundial de Francia. Vencieron por primera vez -en 20 enfrentamientos- a Sudáfrica, el segundo mejor equipo del planeta (atrás de los All Blacks) y campeón mundial en 1995 y 2007. Por eso, las lágrimas de emoción que cayeron durante el Himno nacional, antes del partido, volvieron a saltar tras su finalización. La Selección logró un golpe para muchos impensado. Y que la potencia de cara al Mundial de Inglaterra, la cita máxima del año.
Hay una palabra que se repite constantemente. Que emerge con naturalidad de los propios protagonistas, que aún no caen de lo que hace unos instantes acaba de suceder. El marcador refleja que Los Pumas ganaron por 37 a 25. Sin embargo, ellos no se dan cuenta de lo que consiguieron. Llevaron a cabo una actuación épica ante un equipo que irá al Mundial de Inglaterra como candidato. Los argentinos marcaron cuatro tries (tres en el primer tiempo) y dominaron durante casi todo el partido ante los Springboks. Acá hay sensación de que la Selección jugó un partido perfecto. Sometió a su adversario en casi todas las facetas, incluso en la más complicada pero a su vez en la que mejor se siente: el juego físico con sus delanteros.
Terceros en un mundial no es poca cosa, estar dentro de los diez mejores del mundo durante tanto tiempo tiene su mérito
Vamooos Pumas..
Muy bien!!! Perfecto Ainara
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